El papel del directivo ha vivido muchos cambios. Aparte de la experiencia en el sector o del conocimiento técnico, actualmente se requiere una fortaleza psicológica que permita tomar decisiones complejas. El fracaso y la incertidumbre ya no son excepciones: ahora forman parte del día a día del liderazgo. Por ello, gestionar ambos escenarios se ha convertido en una de las habilidades más necesitadas del directivo moderno.
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El liderazgo en un entorno de incertidumbre constante
La habilidad para anticipar situaciones a largo plazo se ha visto disminuida por factores como la digitalización, la globalización y las transformaciones económicas rápidas. Los ejecutivos toman decisiones bajo presión, con una alta exposición y con información que, a veces, suele estar incompleta. En este entorno, ¿qué produce la incertidumbre?
- Estrés a nivel emocional y cognitivo
- Temor a cometer errores y a perder el control
- Obstrucción en la toma de decisiones
- Influencia directa en el clima del equipo
El fracaso como parte del proceso directivo
En la cultura empresarial clásica, se relacionaba el fracaso con la falta de competencia. Hoy en día, es importante saber que fracasar forma parte del camino. Las empresas más innovadoras ven el error como una oportunidad para aprender y adaptarse. Un directivo con buena preparación mental examina el error, obtiene aprendizajes que se pueden aplicar, toma responsabilidades sin culpar y modifica las tácticas con agilidad. Si el líder maneja con madurez las situaciones de fracaso, fortalece la confianza del equipo y su credibilidad.
Inteligencia emocional: la base del liderazgo sostenible
La inteligencia emocional es una característica esencial de la psicología del directivo. Es fundamental identificar y manejar las emociones propias para no transmitir inseguridad, ansiedad o impulsividad al equipo. Las capacidades emocionales más significativas son aquellas que abarcan:
- Conciencia de las emociones propias
- Control del estrés
- Empatía gestionando a las personas
- Comunicación en tiempos de crisis
Toma de decisiones bajo presión
Tomar decisiones en momentos inciertos requiere un equilibrio necesario entre la acción y el análisis. Los líderes más eficientes desarrollan habilidad para saber qué priorizar, pensamiento crítico, gestionar el riesgo así como la confianza en los métodos y equipos.
Y otro aspecto importante: es importante concienciarse de que no todas las decisiones serán perfectas. De lo contrario, habrá una presión innecesaria y la gestión de la situación será más estresante.
El impacto del líder en la resiliencia del equipo
La manera en que un directivo maneja la incertidumbre y el fracaso afecta directamente a su equipo. El liderazgo funciona como un potenciador de emociones, por ello, un líder que es capaz de transmitir serenida, aprendizaje y es objetivo:
- Disminuye la ansiedad a nivel colectivo
- Promueve la independencia
- Fortalece la cultura de mejora constante
- Incrementa la habilidad del equipo para adaptarse
Formación directiva y desarrollo personal
Las habilidades emocionales y psicológicas son un aliciente de peso en el currículum de cualquier profesional. Liderar en la actualidad implica tener habilidades humanas de alto nivel, manejo del estrés y autoconocimiento, además de capacidad de gestión y visión estratégica. El desarrollo psicológico del director es una necesidad para la sostenibilidad de la empresa.
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