La Mercedes-Benz Fashion Week Madrid 2026 vuelve a dar espacio a nuevos talentos con EGO, la plataforma que, edición tras edición, sirve de trampolín para que diseñadores emergentes consoliden su marca y den el salto a la pasarela nacional.
Entre los seleccionados este año está Isabel Is My Name, la marca creada por Isabel Peña, quien ha hablado con Esden Business School sobre el camino que la ha traído hasta una de las pasarelas más importantes del sector.
Tabla de Contenido
- 1. La moda como lenguaje de investigación
- 2. Hybrid Upcycling System: la sostenibilidad como método de trabajo
- 3. Un reparto de funciones que revela dominio técnico real
- 4. ¿Cómo llegó Isabel Is My Name a EGO?
- 5. ¿Qué hay después de EGO?
- 6. El futuro de la moda viste de Isabel Is My Name
- 7. ¿Quieres saber más?
La moda como lenguaje de investigación
Más allá del oficio técnico, lo que distingue a Isabel Is My Name de las demás marcas en EGO es un discurso conceptual propio:
“En Isabel Is My Name utilizamos la moda como lenguaje de investigación para explorar la relación entre cuerpo, memoria, tiempo y materia.”
El volumen, las transparencias y los materiales recuperados se convierten en herramientas clave donde el pasado y el presente se fusionan. La colección de Isabel Peña, llamada Conservación afectiva, plantea una reflexión sobre el impulso de conservar aquello que guarda una historia y sobre cómo la ropa puede ser el último refugio de nuestra memoria.
Hybrid Upcycling System: la sostenibilidad como método de trabajo
Ese discurso conceptual se traduce en un método de trabajo concreto, llamado Hybrid Upcycling System, que combina ropa recuperada y prendas nuevas para aprovechar los materiales y desperdiciar lo mínimo.
Isabel lo explica así:
“Nosotros tenemos un banco de ropa que se recolecta, y ese vestuario convive con vestuario nuevo, de punto cero; es decir, prendas restauradas que se transforman, que se reciclan y que conviven con prendas nuevas.”
No hay diferenciación entre lo recuperado y lo nuevo: todo se trata “al mismo nivel, cariño y amor“, aclara la diseñadora. Un detalle interesante es que la marca guarda los cortes y recortes sobrantes para convertirlos en tocados.
“Botamos muy poco, casi nada”, explica.
Un reparto de funciones que revela dominio técnico real
En la entrevista se le preguntó a Isabel cómo fue el proceso de emprender una marca propia desde cero, una pregunta especialmente relevante para los alumnos del MBA en Dirección de Empresas de Moda de Esden Business School, que enseña cómo combinar visión creativa y viabilidad de negocio.
“Tiene sus dos lados. Tiene un lado positivo ya que es tu proyecto, donde tú decides qué camino le das y qué luz, pero tiene su cara de trabajo constante. Está todo enfocado a tu visión, tu mirada, tus manos y de esa manera es muy minucioso”, explica Isabel.
Isabel y su pareja, Mauricio Quiñones, trabajan juntos en el proyecto. Aunque tienen roles distintos, ya que ella es diseñadora creativa y él se encarga de la parte más comercial, se apoyan mutuamente para mantener ese equilibrio entre rentabilidad e identidad de marca:
“Buscamos cómo esa creatividad puede comulgar con el emprendimiento, ya que eso hace que tu marca tenga identidad, tenga reconocimiento y sea interesante”.
¿Cómo llegó Isabel Is My Name a EGO?
Isabel Is My Name nació en 2022, cuando Isabel Peña y Mauricio Quiñones se mudaron a España y debutó en la pasarela Lecrec, en Valencia. Tiempo después, Isabel asistió como espectadora a EGO en 2025.
“Fue muy inspirador y queríamos llegar a postular en EGO”, cuenta.
Aunque aquel debut ya les dio un primer contacto con la pasarela, la experiencia acumulada no elimina la exigencia: “Cada pasarela es un desafío nuevo”, afirma Isabel.
¿Qué hay después de EGO?
La pasarela es solo una parte del camino. La marca centra ahora su foco en tres objetivos concretos:
- Abrir la marca al mercado
- Posicionar la marca en distintos puntos de venta, showrooms, multimarcas
- Mejorar el canal digital
El futuro de la moda viste de Isabel Is My Name
Para marcas emergentes, el valor no está solo en desfilar en la pasarela, sino en que cada clienta que se pone una de sus prendas se sienta identificada. Para Isabel, el verdadero éxito es que la clienta salga feliz vistiendo su marca, con comentarios como “este traje me cambió la vida, es mi traje soñado”.
Esa cercanía con el público, unida a su compromiso con una moda hecha con propósito, es lo que convierte a Isabel Is My Name en un proyecto para seguir de cerca.
No te pierdas los detalles de la entrevista completa en el siguiente vídeo:
Foto tomada por Esden Business School